La injusticia es tierra inhóspita
, maldita, baldía, inerte,
padece de sojuzgamientos que van
transitando por amarguras incontables.
Estruendo de desigualdad flagela a la especie,
siendo a su vez ésta su origen, el caldo de
cultivo: la envidia.
Estas dos de la mano van marchando por
tierra maldita, su destino: ella misma.
Pero tiene varios componentes secretos,
llenos de amarguras y lamentaciones.
Sigue el hombre este camino de espinas abiertas,
corredor del mal y del desorden, siga el hermano
su apatía, siga la apatía a su hermano que llegará
el momento del porqué.
Y allí sufrirá tumbado delante de su familia; camino
de ida sin un retorno aparente.
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