El tiempo pasa y no en vano. Todos sentimos su paso por nuestros cuerpos, y también lo vemos en las cosas, que como nosotros (o mejor dicho nuestros cuerpos que están predispuestos a corromperse paulatinamente) evidenciamos nuestro agotamiento perpetuo que nos carcome el vehículo, en fin, de todo aquello que el tiempo es capaz de hacernos, sólo percibimos que todo se encuentra en movimiento, y en definitiva es un eterno cambio. ¿A qué viene toda esta arenga, rodeo, baile ritual y tanto otro apelativo que le podríamos poner a lo dicho acerca del tiempo? Bueno, el tiempo me hace pensar sobre ¿cómo las mentalidades o modos de pensar que el ser humano practica cuando se despliega su vida en comunidad, o sea cuando existe la interacción entre pares, "si es que queremos esbozar algún tipo de concepto sociológico", éstas (las mentalidades) son capaces de apoderarse de nuestras mentes, y de este modo hecernos partícipe de la masa y sus corrientes de mierda que intentan manejar todo, quizás con intenciones oscuras y egoístas que la mayoría sigue?.
Así que gente dí:
1 no a los rastas y su falsa modestia.
2 no a los punk y su ranciedad eterna en las calles de la ciudad.
3 no a los arekrishnas, si es que así se escribe (me importa una raja de gorilla raquitico), y sus recetas vegetas y sus cabezas calvas con aquellas pocas mechas en sus nucas.
4 no a los empresarios y su falsa modestia (como los rastas) con sus lucros a toda costa.
5 PD: esta arenga puede estar sujeta a modificación durante el correr del tiempo.
6 lo único que queda es el cambio.
EL OBSERVADOR ACTUAL
Bienvenidos los que aprecian escapar realmente de nuestra mísera realidad...
martes, 19 de octubre de 2010
lunes, 23 de noviembre de 2009
La espera
Bastó sólo un momento para que Fredy tomara aquella decisión. No sabía qué esperar después de hacer la llamada. Había comprado la Cuarta ese día con el sólo propósito de calentarse leyendo el consultorio sentimental, pero vio aquel anuncio de “sexo telefónico” que lo entusiasmo tanto, para que inconscientemente tomara su celular y llamara. La voz al otro lado de la línea no sonó dulce ni calentona, aunque Fredy percibiera lo contrario.
_¿te sientes solito mi amor?, pues llámame seguidito y veras como…
Fredy sintió latir más rápido su corazón, su voz salió entre cortada, pero al final se dio valor para coquetearle a la mujer. Ella con un tono de voz extremadamente excitante prometía el mejor sexo del mundo, a cambio claro está de alguna reunión cautivante y prometedora.
Cada día Fredy utilizaba el celular de su empresa, la cual, se lo había entregado con el propósito de que lo ocupara en su trabajo, y no para hacer aquellos llamados. Desde que se fue a vivir solo, él buscaba este tipo de contactos, quizá no con mucha fortuna hasta que decidió llamar un día por los anuncios de sexo que a menudo aparecían en la prensa. Fue extraño y potente para Fredy, el haber abandonado la compañía de sus amigos en un principio, eso lo perturbó, pero era algo que necesitaba hacer, de una vez por todas. Las conversaciones cada vez fueron tomando matices distintos, ya no se limitaban a la simple adulación sexual por parte de la mujer, ella en cierto modo sentía simpatía por Fredy, ya que él llamaba casi todos los días para poder escuchar su voz. La mujer le preguntaba a menudo si tenía polola, pero éste le respondía que hace tiempo había terminado una relación sin mayores resultado.
_pero me enamore de verdad, ella era especial, salíamos todo el tiempo; íbamos al cine, visitábamos amigos, comíamos incluso en los chinos, pero tu sabes los celos terminan por acabar, incluso, con la mejor de las relaciones. En cierto modo la desconfianza que ambos sentíamos por el otro, nos llevo a ese final.
_¡qué pena mi vida!, ¿y uste haría lo mismo conmigo si yo fuera su polola, o sea, eso de los celos?_repetía la voz cada vez que Fredy insinuaba cierta calentura a través del tono de su voz.
_ no creo ser capaz de llevar otra relación, aunque fuese con una…,y, ¿vivís en Valpo tú?
_oye no me mirís a huevo poh huevón, te disculpo solamente porque me llamai siempre, y sí, vivo en Valpo en el cerro Cordillera, con mi mami y mi abuela, las quiero caleta a ellas dos, no sabís cuanto.
Cuando los minutos del celular de Fredy se terminaban de improviso, éste se molestaba, comía algo y se corría una en memoria de aquella voz que cada vez le encendía más la imaginación hasta el punto de querer conocerla. Pero algo lo impedía, quizá era su natural timidez a pesar de tener un trabajo que le exigía cierto contacto social. Algunas veces pensaba en invitar a salir a alguna vieja rica que se le cruzara por los tours de la tercera edad que él coordinaba en cada hotel que tenía que visitar, pero también estas ocurrencias no se concretaban.
Aquella tarde después de salir del trabajo a las cinco, tomó su teléfono y llamó. Esta vez contestó otra voz, una voz más dulce y misteriosa, pero a la vez se notaba la juventud al otro lado de la línea. Fredy colgó de improviso , se sentó un momento en la plaza de Viña, miró a su alrededor, vio gente pasar con las miradas perdidas y pasos firmes. Volvió a marcar: la misma voz que decía; “¿¡hola, estás ahí mi vida!?”. El sudor pasó frío por su frente, su corazón latió aun más de prisa que la primera vez, sintió sangre correr entre sus piernas; dijo: “hola, ¿cómo te llamai?”. Después de esto la conversación se extendió por diez minutos, no se decían nada importante sólo oraciones muy cargadas al erotismo, Fredy caminó por calle Valparaíso con un paso regular, terminó la llamada y encendió un cigarrillo.
Eran las seis de la tarde y seguía de ambulando por el centro de Viña, miraba la gente, más bien observaba a las mujeres que pasaban; se imaginaba a cada una de ellas con esa misma voz, no soportaba más: pensaba mucho en aquella última voz que sintió. “No debe pasar los diecisiete la muy maraca, esta noche lo haré, pediré que nos juntemos y nos iremos a un motel”.
Al día siguiente Fredy se levantó tarde; era sábado, y no había trabajo que hacer ese día para él. Decidió llamar a su amiga María, que hace mucho que no sabía nada de ella, a la casa de ésta, pero ella no estaba, nadie contestó el teléfono, no quiso llamarla a su celular pensaba que ya no lo tendría. Fredy salió después de un par de horas a almorzar a algún restorán del plan de Valparaíso. Caminaba sin rumbo después del almuerzo, “hay que bajar la comida de alguna manera, quizás si llamo a esa maraquita que me habló ayer pueda bajar mejor la comida”, pensó Fredy con una visible mueca de satisfacción por su ocurrencia. Marcó el número en su celular, contestó la misma voz juvenil y sensual de la última vez.
_hola mi vida, ¿qué te gustaría hacerme si me tuvieras en frente?
_eso no te lo diría por teléfono… quiero verte, podríamos juntarnos.
_ah eres tú, el juguetón, hoy me hablaron de ti… yapo en qué topamos. Cuando estemos juntitos sabré si eres tan tierno como me contaron.
Sentado en la plaza de la Victoria Fredy espera la concreción de su instinto, deseaba mucho poder ver, oler, tocar y sentir la figura de aquella voz que se mostraba joven y cálida. El encuentro quedó para las seis de la tarde de ese día. Pero la ansiedad invadió la mente de Fredy, así que no podía soportar la idea de no ir y esperar de inmediato. El momento llego: eran las seis, nada pasaba. La mujer no aparecía. De improviso alguien se sentó a su lado, Fredy lo sintió y giró su rostro: era un niño que esperaba a su madre que venía unos metros atrás. La mujer miró a su hijo y éste le extendió sus brazos como en señal de auxilio.
Nueva desilusión se albergó en Fredy, pero estaba empeñado a esperar lo que fuera. Luego de unos momentos otra vez el banco en que estaba Fredy se ocupó y se sentó una persona, la cual no dejaba de hacer muecas extrañas y de repetir ciertas frases que no se entendían bien. De repente el hombre de las muecas raras le dice a Fre con un tono entre burla y seriedad: “¿busca a alguien mijo?, no sea leso no busque cosas donde no las hay”. Fredy no supo qué decir y no quiso responderle, “quizá aquel viejo…” pensó Fredy fugazmente: como queriendo poder escuchar algo que supone superación. Se le pasó por la mente irse y no volver, dejar de lado todas estas rutinas, todas estas miserias, dejar de lado por ejemplo su vida, o sea, su existencia vacía poderla transformarla. Pero eso sería cambiar. ¿Realmente Fredy quería cambiar su forma de ser?
_quisiera irme de esta ciudad, ya no la quiero como antes. De pronto dijo Fredy.
_es bueno irse y no volver y que te echen de menos, jajaja, amiguito tendría una monedita, ¡sabe!, yo sufro de una enfermedad mental, mire aquí está la tarjeta del Salvador, ya pue déme una monedita.
Fredy sacó de su bolsillo la moneda y se la entregó, el hombre se levanto bruscamente, volvió la mirada hacia Fredy y se perdió entre la gente de la plaza. La gente pasaba como los minutos y la angustia de Fredy crecía. La vista se le perdía entre las personas, algunos rostros le resultaban bellos, pero esa belleza le generaba cierto miedo, angustia algo extraño. No sabía por qué. Miraba su reloj cada cinco minutos, no obstante nada pasaba. La figura de aquella voz sabía que Fredy estaría sentado en la tercera banca frente a la pileta.
Una imagen perturbó la atención de Fredy; era la presencia de una pareja de ancianos a unas cuantas bancas a la izquierda de él. Él los miraba atentamente, el recuerdo súbito de sus abuelos recorrió su mente, los viajes con ellos, las historias del abuelo, los cariños de su abuela que muchos años atrás vivó y sintió, aquello despertó cierta alegría y nostalgia en Fredy. Sintió que quizá él podía vivir eso un día, pero no podía se auto limitaba: simplemente no lo creía posible para su vida.
Eran ya las siete y media de la tarde y la cita no se concretaba, Fredy no podía esperar más, sabía que no debía esperar más, pero aún así se mantenía en la espera. De repente se sintieron las campanas de la Catedral sonar muy fuerte, esto sacó del silencio de sus pensamientos a Fredy, éste se mostró acabado, no podía creer que ya había esperado tanto, sintió que la vida es siempre estar esperado algo, algo que no sabemos y no entendemos. Pensó en cómo explicar su existencia y sus llamados a la figura de aquella voz, quería más que nada verla, saber su forma, reconocerse en ella como el otro que es. Pero nada de eso ocurría. Decidió pararse y dar un par de vueltas por la plaza, caminó lento, contó las baldosas de un lado de la plaza. Recordó que alguna vez leyó en un viejo libro, que en el siglo XIX a los ladrones y cogoteros, las autoridades de la época a quienes atrapaba en delitos los colgaban en medio de la plaza a modo de ejemplo para que todo el mundo viera esta forma de castigo.
Después de dar como tres vueltas volvió a sentarse donde mismo; ya eran las ocho, “el tiempo pasa volando” dijo Fredy lleno de pesar porque ya veía… veía que la espera era realmente inútil, que todo lo que planeo era en vano.
Desde la Catedral María marcó su celular mientras caminaba relajadamente. Estaba nerviosa, este trabajo era nuevo para ella, sólo tenía que ser amable y consentir en todo al cliente.
_¡hola!…
La voz del hombre le sonó conocida. “Si la vida da jugarretas hoy me ha dado una”, pensó María mientras miraba a Fredy atónita. No podía mostrarse delante de su amigo e irse a la cama con él por unos billetes. Aunque se muriera de ganas de tener plata para los “monos”, no lo haría.
En el mismo momento ambos dieron la vuelta y se fueron por caminos contrarios, cada uno supo que perdió algo; quizás tiempo. Ya no serían los mismos, porqué no probar otra cosa, ¿valió la pena venir hasta acá?, pensaron y volvieron a caminar hasta donde fueran capaces de llegar.
R.L.V.
_¿te sientes solito mi amor?, pues llámame seguidito y veras como…
Fredy sintió latir más rápido su corazón, su voz salió entre cortada, pero al final se dio valor para coquetearle a la mujer. Ella con un tono de voz extremadamente excitante prometía el mejor sexo del mundo, a cambio claro está de alguna reunión cautivante y prometedora.
Cada día Fredy utilizaba el celular de su empresa, la cual, se lo había entregado con el propósito de que lo ocupara en su trabajo, y no para hacer aquellos llamados. Desde que se fue a vivir solo, él buscaba este tipo de contactos, quizá no con mucha fortuna hasta que decidió llamar un día por los anuncios de sexo que a menudo aparecían en la prensa. Fue extraño y potente para Fredy, el haber abandonado la compañía de sus amigos en un principio, eso lo perturbó, pero era algo que necesitaba hacer, de una vez por todas. Las conversaciones cada vez fueron tomando matices distintos, ya no se limitaban a la simple adulación sexual por parte de la mujer, ella en cierto modo sentía simpatía por Fredy, ya que él llamaba casi todos los días para poder escuchar su voz. La mujer le preguntaba a menudo si tenía polola, pero éste le respondía que hace tiempo había terminado una relación sin mayores resultado.
_pero me enamore de verdad, ella era especial, salíamos todo el tiempo; íbamos al cine, visitábamos amigos, comíamos incluso en los chinos, pero tu sabes los celos terminan por acabar, incluso, con la mejor de las relaciones. En cierto modo la desconfianza que ambos sentíamos por el otro, nos llevo a ese final.
_¡qué pena mi vida!, ¿y uste haría lo mismo conmigo si yo fuera su polola, o sea, eso de los celos?_repetía la voz cada vez que Fredy insinuaba cierta calentura a través del tono de su voz.
_ no creo ser capaz de llevar otra relación, aunque fuese con una…,y, ¿vivís en Valpo tú?
_oye no me mirís a huevo poh huevón, te disculpo solamente porque me llamai siempre, y sí, vivo en Valpo en el cerro Cordillera, con mi mami y mi abuela, las quiero caleta a ellas dos, no sabís cuanto.
Cuando los minutos del celular de Fredy se terminaban de improviso, éste se molestaba, comía algo y se corría una en memoria de aquella voz que cada vez le encendía más la imaginación hasta el punto de querer conocerla. Pero algo lo impedía, quizá era su natural timidez a pesar de tener un trabajo que le exigía cierto contacto social. Algunas veces pensaba en invitar a salir a alguna vieja rica que se le cruzara por los tours de la tercera edad que él coordinaba en cada hotel que tenía que visitar, pero también estas ocurrencias no se concretaban.
Aquella tarde después de salir del trabajo a las cinco, tomó su teléfono y llamó. Esta vez contestó otra voz, una voz más dulce y misteriosa, pero a la vez se notaba la juventud al otro lado de la línea. Fredy colgó de improviso , se sentó un momento en la plaza de Viña, miró a su alrededor, vio gente pasar con las miradas perdidas y pasos firmes. Volvió a marcar: la misma voz que decía; “¿¡hola, estás ahí mi vida!?”. El sudor pasó frío por su frente, su corazón latió aun más de prisa que la primera vez, sintió sangre correr entre sus piernas; dijo: “hola, ¿cómo te llamai?”. Después de esto la conversación se extendió por diez minutos, no se decían nada importante sólo oraciones muy cargadas al erotismo, Fredy caminó por calle Valparaíso con un paso regular, terminó la llamada y encendió un cigarrillo.
Eran las seis de la tarde y seguía de ambulando por el centro de Viña, miraba la gente, más bien observaba a las mujeres que pasaban; se imaginaba a cada una de ellas con esa misma voz, no soportaba más: pensaba mucho en aquella última voz que sintió. “No debe pasar los diecisiete la muy maraca, esta noche lo haré, pediré que nos juntemos y nos iremos a un motel”.
Al día siguiente Fredy se levantó tarde; era sábado, y no había trabajo que hacer ese día para él. Decidió llamar a su amiga María, que hace mucho que no sabía nada de ella, a la casa de ésta, pero ella no estaba, nadie contestó el teléfono, no quiso llamarla a su celular pensaba que ya no lo tendría. Fredy salió después de un par de horas a almorzar a algún restorán del plan de Valparaíso. Caminaba sin rumbo después del almuerzo, “hay que bajar la comida de alguna manera, quizás si llamo a esa maraquita que me habló ayer pueda bajar mejor la comida”, pensó Fredy con una visible mueca de satisfacción por su ocurrencia. Marcó el número en su celular, contestó la misma voz juvenil y sensual de la última vez.
_hola mi vida, ¿qué te gustaría hacerme si me tuvieras en frente?
_eso no te lo diría por teléfono… quiero verte, podríamos juntarnos.
_ah eres tú, el juguetón, hoy me hablaron de ti… yapo en qué topamos. Cuando estemos juntitos sabré si eres tan tierno como me contaron.
Sentado en la plaza de la Victoria Fredy espera la concreción de su instinto, deseaba mucho poder ver, oler, tocar y sentir la figura de aquella voz que se mostraba joven y cálida. El encuentro quedó para las seis de la tarde de ese día. Pero la ansiedad invadió la mente de Fredy, así que no podía soportar la idea de no ir y esperar de inmediato. El momento llego: eran las seis, nada pasaba. La mujer no aparecía. De improviso alguien se sentó a su lado, Fredy lo sintió y giró su rostro: era un niño que esperaba a su madre que venía unos metros atrás. La mujer miró a su hijo y éste le extendió sus brazos como en señal de auxilio.
Nueva desilusión se albergó en Fredy, pero estaba empeñado a esperar lo que fuera. Luego de unos momentos otra vez el banco en que estaba Fredy se ocupó y se sentó una persona, la cual no dejaba de hacer muecas extrañas y de repetir ciertas frases que no se entendían bien. De repente el hombre de las muecas raras le dice a Fre con un tono entre burla y seriedad: “¿busca a alguien mijo?, no sea leso no busque cosas donde no las hay”. Fredy no supo qué decir y no quiso responderle, “quizá aquel viejo…” pensó Fredy fugazmente: como queriendo poder escuchar algo que supone superación. Se le pasó por la mente irse y no volver, dejar de lado todas estas rutinas, todas estas miserias, dejar de lado por ejemplo su vida, o sea, su existencia vacía poderla transformarla. Pero eso sería cambiar. ¿Realmente Fredy quería cambiar su forma de ser?
_quisiera irme de esta ciudad, ya no la quiero como antes. De pronto dijo Fredy.
_es bueno irse y no volver y que te echen de menos, jajaja, amiguito tendría una monedita, ¡sabe!, yo sufro de una enfermedad mental, mire aquí está la tarjeta del Salvador, ya pue déme una monedita.
Fredy sacó de su bolsillo la moneda y se la entregó, el hombre se levanto bruscamente, volvió la mirada hacia Fredy y se perdió entre la gente de la plaza. La gente pasaba como los minutos y la angustia de Fredy crecía. La vista se le perdía entre las personas, algunos rostros le resultaban bellos, pero esa belleza le generaba cierto miedo, angustia algo extraño. No sabía por qué. Miraba su reloj cada cinco minutos, no obstante nada pasaba. La figura de aquella voz sabía que Fredy estaría sentado en la tercera banca frente a la pileta.
Una imagen perturbó la atención de Fredy; era la presencia de una pareja de ancianos a unas cuantas bancas a la izquierda de él. Él los miraba atentamente, el recuerdo súbito de sus abuelos recorrió su mente, los viajes con ellos, las historias del abuelo, los cariños de su abuela que muchos años atrás vivó y sintió, aquello despertó cierta alegría y nostalgia en Fredy. Sintió que quizá él podía vivir eso un día, pero no podía se auto limitaba: simplemente no lo creía posible para su vida.
Eran ya las siete y media de la tarde y la cita no se concretaba, Fredy no podía esperar más, sabía que no debía esperar más, pero aún así se mantenía en la espera. De repente se sintieron las campanas de la Catedral sonar muy fuerte, esto sacó del silencio de sus pensamientos a Fredy, éste se mostró acabado, no podía creer que ya había esperado tanto, sintió que la vida es siempre estar esperado algo, algo que no sabemos y no entendemos. Pensó en cómo explicar su existencia y sus llamados a la figura de aquella voz, quería más que nada verla, saber su forma, reconocerse en ella como el otro que es. Pero nada de eso ocurría. Decidió pararse y dar un par de vueltas por la plaza, caminó lento, contó las baldosas de un lado de la plaza. Recordó que alguna vez leyó en un viejo libro, que en el siglo XIX a los ladrones y cogoteros, las autoridades de la época a quienes atrapaba en delitos los colgaban en medio de la plaza a modo de ejemplo para que todo el mundo viera esta forma de castigo.
Después de dar como tres vueltas volvió a sentarse donde mismo; ya eran las ocho, “el tiempo pasa volando” dijo Fredy lleno de pesar porque ya veía… veía que la espera era realmente inútil, que todo lo que planeo era en vano.
Desde la Catedral María marcó su celular mientras caminaba relajadamente. Estaba nerviosa, este trabajo era nuevo para ella, sólo tenía que ser amable y consentir en todo al cliente.
_¡hola!…
La voz del hombre le sonó conocida. “Si la vida da jugarretas hoy me ha dado una”, pensó María mientras miraba a Fredy atónita. No podía mostrarse delante de su amigo e irse a la cama con él por unos billetes. Aunque se muriera de ganas de tener plata para los “monos”, no lo haría.
En el mismo momento ambos dieron la vuelta y se fueron por caminos contrarios, cada uno supo que perdió algo; quizás tiempo. Ya no serían los mismos, porqué no probar otra cosa, ¿valió la pena venir hasta acá?, pensaron y volvieron a caminar hasta donde fueran capaces de llegar.
R.L.V.
martes, 17 de noviembre de 2009
Apuntes de lingüística 3
El autor Martinet nos manifiesta que en la lingüística existe un carácter científico en el modo de abordar el estudio de esta ciencia del lenguaje. O sea, no es un estudio en el cual se extinga y se pierda en el tiempo su objeto a analizar; el lenguaje. Los hombres evidentemente nos comunicamos por medio de signos vocales, en este sentido la escritura podríamos calificarla como signos pictóricos. Este signo escrito puede durar tanto como dure su soporte, a diferencia de las palabras habladas que se las lleva el viento. Por así decirlo la escritura es la base de nuestra cultura.
A la luz de estos datos porqué se plantea que el lenguaje tiene una doble articulación. Primero que todo hay que tener en cuenta que el lenguaje es articulado, y esto es un rasgo que comparten todas las lenguas. Esto se manifiesta en dos planos diferentes: La primera articulación del lenguaje: los hechos de experiencia que las personas viven y que se transmiten se analizan en una sucesión de unidades (frases con sentido de coherencia), dotadas cada una de una forma vocal y de un sentido. Ahora bien, hay que tener en cuenta que cada unidad la podemos encontrar en otro contexto, y de esta manera lograr comunicar otros hechos de experiencia. Aquí es donde el autor manifiesta la economía de la primera articulación del lenguaje.
Cada unidad de la primera articulación presenta un sentido y una forma vocal. La forma vocal se puede analizar en una sucesión de unidades (palabras) cada una de las cuales contribuye (y a esto se le denomina segunda articulación) a diferenciar por ejemplo CABEZA de otras unidades o palabras parecidas.
Pongámoslo en otros términos: Martinet, admite la existencia de las unidades significativas y la existencia de las unidades distintivas, estableciendo la doctrina de una doble articulación. Reconoce en la lengua la: a) articulación de las unidades significativas. b) articulación de las unidades distintivas. Ahora bien, en la articulación de unidades significativas el emisor antes de comunicar un hecho de experiencia lo analiza o fragmenta en su mente y luego lo emite. Un ejemplo clásico es “un dolor de cabeza”, antes de comunicarse es un hecho de experiencia igual para toda persona que lo vivencia. Yo lo analizo y digo: “me duele la cabeza fuertemente” encontramos entonces, cinco unidades significativas que me permiten comunicar el hecho de experiencia y que puedo reutilizar en cualquier otro mensaje. Las unidades significativas son separables en unidades menores que reciben el nombre de unidades distintivas. Esta separación constituye la articulación de unidades distintivas (las unidades distintivas son los fonemas (sonidos) de la lengua hablada y los grafemas (letras) de la lengua escrita. Ejemplo: la diferencia de significado entre las palabras “vela”- “pela”, radica en la diferencia o distinción entre las letras “v”- “p”)
Ejemplo: Cada unidad significativa del mensaje “me duele la cabeza fuertemente” se fragmenta en unidades menores o distintivas:
me……………………………………m-e
duele…………………………………d-ue-l-e
la……………………………………..l-a
cabeza………………………………..c-a-b-e-z-a
fuertemente…………………………..f-u-e-r-t-e-m-e-n-t-e
4. De acuerdo al texto de Saussure, defina y caracterice el concepto de signo lingüístico y sus principios.
Sabemos que existen dos grandes grupos de signos: los naturales y los artificiales. Pero nosotros nos enfocaremos en los artificiales, y en especial en el signo lingüístico.
Entender la lengua como una nomenclatura nos lleva a un problema: el hecho de que esta forma de concebir el lenguaje supone ideas que preexisten a las palabras, pero esto lo descarta Saussure. En la teoría que este autor nos presenta se dice que no hay ideas preestablecidas, y que no hay nada antes de la aparición del lenguaje (1), o sea, no lograríamos diferenciar a las cosas que nos rodean sin el uso de la lengua. Por eso, entendida ésta como un sistema de expresiones usado por una u otra comunidad.
Saussure empezó del concepto de signo en general para llegar al concepto de signo lingüístico, aplicó al signo lingüístico la forma o el esquema del signo en general. Esto es con cambio no substancial en la nomenclatura. A lo designado por el signo lo designo como “significado”, y al designante como significante.
Lo designado = Significado
SIGNO=
Designante = Significante
Podemos entonces decir, que el significado es el concepto y el significante es la imagen acústica o una representación gráfica. Por concepto debemos entender que es la representación intelectual de algo. Y a su vez debemos entender que la imagen acústica es el elemento perceptible, que nos permite la expresión del concepto. Saussure refiriéndose a la imagen acústica, dice que ésta es la “traducción fónica de un concepto”. Por lo tanto existe una estrecha vinculación entre el concepto y la imagen acústica. En este sentido, la imagen acústica o su representación gráfica evoca un concepto y lo representa. El gráfico aclara la relación entre concepto e imagen acústica. Por ejemplo el dibujo de una casa representa el concepto, y la palabra “casa”, la imagen acústica o su representación gráfica.
La asociación entre concepto e imagen acústica implica las siguientes relaciones, por ejemplo, no puede expresarse un concepto, sin tener una imagen acústica que permita la expresión de dicho concepto. Esto quiere decir que el hablar es correlativo del pensar y viceversa. Por otra parte, un concepto puede asociarse a más de una imagen acústica y expresarse por medio de otra, como lo que ocurre en la metáfora.
El signo lingüístico, según Saussure, posee cuatro características:
a) Es arbitrario, o sea, no existe “relación natural” entre el concepto y la imagen acústica, ejemplo de esto lo podemos encontrar en la imagen acústica “mesa”, la cual no tiene ninguna relación natural con el concepto que ella representa; puede cambiarse por cualquier otra imagen acústica según sea el uso que se le dé. Así “mesa” se dice “table” en inglés y “tableau” en francés. Veamos otro ejemplo con un concepto bien abstracto. El concepto de divinidad puede expresarse a través de las imágenes acústicas como “Dios”, “Jehová”, "Yavé”, etc.
b) Es convencional, es decir, el signo lingüístico es el resultado o producto de un acuerdo entre los usuarios de una lengua.
c) Tiene carácter lineal, es decir, que no se puede emitirse dos signos lingüístico al mismo tiempo. Las unidades escritas se dan en el espacio unas a continuación de otras.
d) Es discreto, esto quiere decir que los signos lingüísticos son:
• Discontinuos, esto quiere decir que se relacionan sin gradación; existiendo entre ellos separación espacial. Ejemplo de esto lo podemos encontrar en la frase “tres bellas flores”, aquí tenemos tres signos separados, y cada uno de ellos ocupa un lugar diferente.
• Numerales, se pueden contar. Ejemplo en la oración “María tiene mucha fiebre”, aquí encontramos cuatro signos lingüístico.
• Identificables, se reconocen con facilidad.
A la luz de estos datos porqué se plantea que el lenguaje tiene una doble articulación. Primero que todo hay que tener en cuenta que el lenguaje es articulado, y esto es un rasgo que comparten todas las lenguas. Esto se manifiesta en dos planos diferentes: La primera articulación del lenguaje: los hechos de experiencia que las personas viven y que se transmiten se analizan en una sucesión de unidades (frases con sentido de coherencia), dotadas cada una de una forma vocal y de un sentido. Ahora bien, hay que tener en cuenta que cada unidad la podemos encontrar en otro contexto, y de esta manera lograr comunicar otros hechos de experiencia. Aquí es donde el autor manifiesta la economía de la primera articulación del lenguaje.
Cada unidad de la primera articulación presenta un sentido y una forma vocal. La forma vocal se puede analizar en una sucesión de unidades (palabras) cada una de las cuales contribuye (y a esto se le denomina segunda articulación) a diferenciar por ejemplo CABEZA de otras unidades o palabras parecidas.
Pongámoslo en otros términos: Martinet, admite la existencia de las unidades significativas y la existencia de las unidades distintivas, estableciendo la doctrina de una doble articulación. Reconoce en la lengua la: a) articulación de las unidades significativas. b) articulación de las unidades distintivas. Ahora bien, en la articulación de unidades significativas el emisor antes de comunicar un hecho de experiencia lo analiza o fragmenta en su mente y luego lo emite. Un ejemplo clásico es “un dolor de cabeza”, antes de comunicarse es un hecho de experiencia igual para toda persona que lo vivencia. Yo lo analizo y digo: “me duele la cabeza fuertemente” encontramos entonces, cinco unidades significativas que me permiten comunicar el hecho de experiencia y que puedo reutilizar en cualquier otro mensaje. Las unidades significativas son separables en unidades menores que reciben el nombre de unidades distintivas. Esta separación constituye la articulación de unidades distintivas (las unidades distintivas son los fonemas (sonidos) de la lengua hablada y los grafemas (letras) de la lengua escrita. Ejemplo: la diferencia de significado entre las palabras “vela”- “pela”, radica en la diferencia o distinción entre las letras “v”- “p”)
Ejemplo: Cada unidad significativa del mensaje “me duele la cabeza fuertemente” se fragmenta en unidades menores o distintivas:
me……………………………………m-e
duele…………………………………d-ue-l-e
la……………………………………..l-a
cabeza………………………………..c-a-b-e-z-a
fuertemente…………………………..f-u-e-r-t-e-m-e-n-t-e
4. De acuerdo al texto de Saussure, defina y caracterice el concepto de signo lingüístico y sus principios.
Sabemos que existen dos grandes grupos de signos: los naturales y los artificiales. Pero nosotros nos enfocaremos en los artificiales, y en especial en el signo lingüístico.
Entender la lengua como una nomenclatura nos lleva a un problema: el hecho de que esta forma de concebir el lenguaje supone ideas que preexisten a las palabras, pero esto lo descarta Saussure. En la teoría que este autor nos presenta se dice que no hay ideas preestablecidas, y que no hay nada antes de la aparición del lenguaje (1), o sea, no lograríamos diferenciar a las cosas que nos rodean sin el uso de la lengua. Por eso, entendida ésta como un sistema de expresiones usado por una u otra comunidad.
Saussure empezó del concepto de signo en general para llegar al concepto de signo lingüístico, aplicó al signo lingüístico la forma o el esquema del signo en general. Esto es con cambio no substancial en la nomenclatura. A lo designado por el signo lo designo como “significado”, y al designante como significante.
Lo designado = Significado
SIGNO=
Designante = Significante
Podemos entonces decir, que el significado es el concepto y el significante es la imagen acústica o una representación gráfica. Por concepto debemos entender que es la representación intelectual de algo. Y a su vez debemos entender que la imagen acústica es el elemento perceptible, que nos permite la expresión del concepto. Saussure refiriéndose a la imagen acústica, dice que ésta es la “traducción fónica de un concepto”. Por lo tanto existe una estrecha vinculación entre el concepto y la imagen acústica. En este sentido, la imagen acústica o su representación gráfica evoca un concepto y lo representa. El gráfico aclara la relación entre concepto e imagen acústica. Por ejemplo el dibujo de una casa representa el concepto, y la palabra “casa”, la imagen acústica o su representación gráfica.
La asociación entre concepto e imagen acústica implica las siguientes relaciones, por ejemplo, no puede expresarse un concepto, sin tener una imagen acústica que permita la expresión de dicho concepto. Esto quiere decir que el hablar es correlativo del pensar y viceversa. Por otra parte, un concepto puede asociarse a más de una imagen acústica y expresarse por medio de otra, como lo que ocurre en la metáfora.
El signo lingüístico, según Saussure, posee cuatro características:
a) Es arbitrario, o sea, no existe “relación natural” entre el concepto y la imagen acústica, ejemplo de esto lo podemos encontrar en la imagen acústica “mesa”, la cual no tiene ninguna relación natural con el concepto que ella representa; puede cambiarse por cualquier otra imagen acústica según sea el uso que se le dé. Así “mesa” se dice “table” en inglés y “tableau” en francés. Veamos otro ejemplo con un concepto bien abstracto. El concepto de divinidad puede expresarse a través de las imágenes acústicas como “Dios”, “Jehová”, "Yavé”, etc.
b) Es convencional, es decir, el signo lingüístico es el resultado o producto de un acuerdo entre los usuarios de una lengua.
c) Tiene carácter lineal, es decir, que no se puede emitirse dos signos lingüístico al mismo tiempo. Las unidades escritas se dan en el espacio unas a continuación de otras.
d) Es discreto, esto quiere decir que los signos lingüísticos son:
• Discontinuos, esto quiere decir que se relacionan sin gradación; existiendo entre ellos separación espacial. Ejemplo de esto lo podemos encontrar en la frase “tres bellas flores”, aquí tenemos tres signos separados, y cada uno de ellos ocupa un lugar diferente.
• Numerales, se pueden contar. Ejemplo en la oración “María tiene mucha fiebre”, aquí encontramos cuatro signos lingüístico.
• Identificables, se reconocen con facilidad.
Apuntes de lingüística 2
Podemos decir que con la palabra funciones, lo podemos asociar a las finalidades o usos concretos de los signos lingüísticos. Este autor en su obra “teoría del lenguaje” (1967) identifica tres funciones básicas del lenguaje: 1) función representativa, relacionada con el contexto de la situación comunicativa, y con las cosas aludidas. 2) la función expresiva, esta está vinculada con el emisor, aquí el emisor expresa su emotividad, su interioridad. 3) función apelativa, esta función está vinculada con el receptor, en este sentido es una apelación al oyente con el fin de dirigir o guiar su conducta.
En la función Representativa o conocida también como cognitiva o informativa. Esta función es fundamental en la comunicación, y está presente en aquellos enunciados que dan cuenta de la realidad como la vive y la experimenta una persona. En otras palabras, es decir algo sobre las cosas, hacer referencia por medio del lenguaje el mundo de las cosas u objetos, y las relaciones que establecemos con esas cosas. En esta función, expresada por el autor, comprende también el ejercicio del intelecto en cuanto al uso del lenguaje, o sea, el ejercicio del nivel cognitivo del lenguaje, por ejemplo un proceso cognitivo como la observación.
En la función Expresiva conocida también como emotiva o sintomática. Permite al emisor la exteriorización, o sea el desocultar de algo hacia a fuera, podemos ver que se expresan los sentimientos y estados anímicos, como también expresar deseos, miedos, etc. En este sentido vemos que se determina la comunicación. Esta función se realiza o cumple cuando el mensaje está centrado en el emisor, o sea, esta función del lenguaje permite la expresividad en la comunicación.
En la función Apelativa se entiende la apelación como la propiedad de influir por medio de las palabras en las actitudes, pensamiento o criterio y en la conducta del interlocutor. Aquí el mensaje está dirigido al oyente en la forma de una orden, mandato, petición o requerimiento o para llamar la atención a otra persona. Esta función es común encontrarlas en la vida cotidiana.
A diferencia de Bühler, Jackobson identifica o reconoce seis elementos integrantes del proceso de la comunicación, por tanto, asigna al lenguaje seis funciones: a) función Emotiva o Expresiva
b) función Conativa o Expresiva
c) función Referencial o Representativa
d) función Poética
e) función Metalingüística
f) función Fática
En la función Emotiva es aquella en la cual la comunicación se centra en el emisor. Alude a la actitud del “yo”, del emisor frente a alguna situación, apela a la vida emotiva o afectiva y revela su interioridad. En este sentido es bastante parecido a lo que dice Bühler cunado se refiere a su función Expresiva del lenguaje. La función Conativa, es aquella en la cual la comunicación se centra en el receptor. El emisor estimula al receptor para que funcione favorablemente, se tiene en cuenta la conducta del receptor frente al estímulo recibido. Esta función la podemos asociar, en cierto modo, a la función Apelativa Bühler, que en ésta la comunicación de igual manera se centra en el receptor. Aunque aquí solamente la finalidad es el mandato o el llamado de atención.
La función Referencial o Representativa es aquella en la cual la comunicación se centra en el contexto o referente. Aquí lo importante son las cosas u objetos de los cuales se habla. Aquí hay cierta similitud con la función Representativa Bühler, en que ésta alude al dar cuenta de la realidad y sus objetos, y, las relaciones que establecemos con esos objetos.
La función poética es aquella en la cual la comunicación se centra en el mensaje. Lo esencial de esta función del lenguaje es el mensaje en cuanto a su estilo, y no en cuanto a su contenido. El modo de decir o estilo tiene mucho que ver y está íntimamente relacionado con los recursos literarios. Y aquí no hay similitudes que encontremos con las propuestas de funciones del lenguaje que propone Bühler.
La función Metalingüística es aquella en la cual la comunicación la comunicación se centra en código o la lengua. Esta se caracteriza porque el emisor habla sobre el lenguaje. La comunicación versa sobre el código o lengua que se emplea, o sea, el hablante hable del lenguaje. Esta función permite al emisor y el receptor comprobar si están utilizando el mismo código.
La función fática es aquella en la cual la comunicación se centra en el canal. Tiene aquí importancia el medio o canal para transmitir la comunicación.
En la función Representativa o conocida también como cognitiva o informativa. Esta función es fundamental en la comunicación, y está presente en aquellos enunciados que dan cuenta de la realidad como la vive y la experimenta una persona. En otras palabras, es decir algo sobre las cosas, hacer referencia por medio del lenguaje el mundo de las cosas u objetos, y las relaciones que establecemos con esas cosas. En esta función, expresada por el autor, comprende también el ejercicio del intelecto en cuanto al uso del lenguaje, o sea, el ejercicio del nivel cognitivo del lenguaje, por ejemplo un proceso cognitivo como la observación.
En la función Expresiva conocida también como emotiva o sintomática. Permite al emisor la exteriorización, o sea el desocultar de algo hacia a fuera, podemos ver que se expresan los sentimientos y estados anímicos, como también expresar deseos, miedos, etc. En este sentido vemos que se determina la comunicación. Esta función se realiza o cumple cuando el mensaje está centrado en el emisor, o sea, esta función del lenguaje permite la expresividad en la comunicación.
En la función Apelativa se entiende la apelación como la propiedad de influir por medio de las palabras en las actitudes, pensamiento o criterio y en la conducta del interlocutor. Aquí el mensaje está dirigido al oyente en la forma de una orden, mandato, petición o requerimiento o para llamar la atención a otra persona. Esta función es común encontrarlas en la vida cotidiana.
A diferencia de Bühler, Jackobson identifica o reconoce seis elementos integrantes del proceso de la comunicación, por tanto, asigna al lenguaje seis funciones: a) función Emotiva o Expresiva
b) función Conativa o Expresiva
c) función Referencial o Representativa
d) función Poética
e) función Metalingüística
f) función Fática
En la función Emotiva es aquella en la cual la comunicación se centra en el emisor. Alude a la actitud del “yo”, del emisor frente a alguna situación, apela a la vida emotiva o afectiva y revela su interioridad. En este sentido es bastante parecido a lo que dice Bühler cunado se refiere a su función Expresiva del lenguaje. La función Conativa, es aquella en la cual la comunicación se centra en el receptor. El emisor estimula al receptor para que funcione favorablemente, se tiene en cuenta la conducta del receptor frente al estímulo recibido. Esta función la podemos asociar, en cierto modo, a la función Apelativa Bühler, que en ésta la comunicación de igual manera se centra en el receptor. Aunque aquí solamente la finalidad es el mandato o el llamado de atención.
La función Referencial o Representativa es aquella en la cual la comunicación se centra en el contexto o referente. Aquí lo importante son las cosas u objetos de los cuales se habla. Aquí hay cierta similitud con la función Representativa Bühler, en que ésta alude al dar cuenta de la realidad y sus objetos, y, las relaciones que establecemos con esos objetos.
La función poética es aquella en la cual la comunicación se centra en el mensaje. Lo esencial de esta función del lenguaje es el mensaje en cuanto a su estilo, y no en cuanto a su contenido. El modo de decir o estilo tiene mucho que ver y está íntimamente relacionado con los recursos literarios. Y aquí no hay similitudes que encontremos con las propuestas de funciones del lenguaje que propone Bühler.
La función Metalingüística es aquella en la cual la comunicación la comunicación se centra en código o la lengua. Esta se caracteriza porque el emisor habla sobre el lenguaje. La comunicación versa sobre el código o lengua que se emplea, o sea, el hablante hable del lenguaje. Esta función permite al emisor y el receptor comprobar si están utilizando el mismo código.
La función fática es aquella en la cual la comunicación se centra en el canal. Tiene aquí importancia el medio o canal para transmitir la comunicación.
Apuntes de lingüística 1
Al estudiar de manera científica al lenguaje, se proponen todas las cosas a través de un hecho o fenómeno lingüístico. De esta manera al estudiar al lenguaje bajo la perspectiva científica, se debe ordenar un hecho o fenómeno lingüístico, para así clasificarlos en principio racional y método de análisis. Esta clasificación aporta y construye una descripción coherente de los hechos o fenómenos del lenguaje. Estudiando a la lengua como un sistema orgánico de signos, nos podemos percatar que el análisis se va a basar en los elementos y las relaciones que los unen. Esto consiste en dos operaciones: segmentación y sustitución. Por lo tanto, si tomamos como ejemplo el texto, éste se debe segmentar hasta los elementos no descomponibles, y paralelamente se hace una sustitución de los elementos, si esto es posible. En el caso de las palabras aparece la distribución que define a cada electo por el conjunto de los alrededores en que se presenta, y esto gracias y por medio de una doble articulación. Para hablar de la doble articulación en el lenguaje, tenemos que hacer referencia a la relación del elemento con los demás elementos (a esto se le denomina relación sintagmática), primeramente. Y como segundo punto, tenemos que hacer mención a la relación del elemento con los demás elementos sustituibles (a esto se le denomina relación paradigmática) Volviendo a lo que habíamos hablado en un principio diremos que la sustitución se aplica a elementos no segmentables (elementos mínimos) y encontramos dos clases de éstos: primero fonemas (segmentables y sustituibles) y segundo rasgos distintivos (sustituible / clase paradigmática) Gracias a estos procedimientos descritos es que se alcanzan los niveles inferiores de análisis: por una parte encontramos las entidades segmentables mínimas, es decir, los fonemas (nivel inferior fonemático). Por otra parte encontramos los rasgos distintivos, o sea, las merismas (nivel merismático) Toda unidad, todo nivel, debe tener sentido, de este modo le da un estatuto lingüístico y junto con esto una condición de análisis lingüístico. La segmentación y la sustitución no pueden aplicarse a cualquier porción de la cadena hablada por otra parte una unidad lingüística no será admitida como tal si se puede identificar en unidad elevada. Los signos son coincidentes con las palabras, y a su vez éstas, están en una posición funcional intermedia gracias a su naturaleza doble y se descomponen de la siguiente manera: en unidades fonemáticas (nivel inferior) y en unidades significantes (nivel superior), y así las palabras y los grupos de éstas forman frases. Y las frases se definen por sus constituyentes. Forma más sentido dan como resultado unidades inseparables que tienen la capacidad de integrar una unidad de nivel superior, de esta forma están juntos en toda la extensión de la lengua. Pero las unidades lingüísticas tienen la capacidad de descomponerse en constituyentes de nivel inferior. Por eso se dice que la palabra escrita es el todo, pero sus partes por separado valen cero. En la lengua organizada hay sentido y esto le da el estatuto de ser significante, porque una imagen acústica puede optar a tener sentido cuando se articulan las imágenes acústicas en frases organizadas con sentidos. Y así, llegamos al último nivel alcanzado por el análisis que es la frase. Ella se puede segmentar, no integrar. Es la unidad del discurso, es la portadora del sentido de lo que queremos transmitir, o sea, trae significación y referencia de este modo entendemos que se refiere a algo ya sea general o particular o a una situación dada.
lunes, 16 de noviembre de 2009
Para un hermano...
La injusticia es tierra inhóspita
, maldita, baldía, inerte,
padece de sojuzgamientos que van
transitando por amarguras incontables.
Estruendo de desigualdad flagela a la especie,
siendo a su vez ésta su origen, el caldo de
cultivo: la envidia.
Estas dos de la mano van marchando por
tierra maldita, su destino: ella misma.
Pero tiene varios componentes secretos,
llenos de amarguras y lamentaciones.
Sigue el hombre este camino de espinas abiertas,
corredor del mal y del desorden, siga el hermano
su apatía, siga la apatía a su hermano que llegará
el momento del porqué.
Y allí sufrirá tumbado delante de su familia; camino
de ida sin un retorno aparente.
, maldita, baldía, inerte,
padece de sojuzgamientos que van
transitando por amarguras incontables.
Estruendo de desigualdad flagela a la especie,
siendo a su vez ésta su origen, el caldo de
cultivo: la envidia.
Estas dos de la mano van marchando por
tierra maldita, su destino: ella misma.
Pero tiene varios componentes secretos,
llenos de amarguras y lamentaciones.
Sigue el hombre este camino de espinas abiertas,
corredor del mal y del desorden, siga el hermano
su apatía, siga la apatía a su hermano que llegará
el momento del porqué.
Y allí sufrirá tumbado delante de su familia; camino
de ida sin un retorno aparente.
domingo, 12 de julio de 2009
El amigo del perro.
Siempre he vivido en esta ciudad. No me imagino otra vida que no fuera esta. Así he pasado por las noches, pobre, masticando un pedazo de pan de cualquier cosa, con que engañar las tripas era lo mejor que podía hacer.
El Juan me encontró un buen día, y nunca más me separé de su lado. Recorríamos las calles como ninguno. Yo encontraba todo inmenso, aunque nunca supiéramos bien por dónde transitábamos. El peligro era variado y estaba presente a cualquier momento, al doblar por una calle, al bajar por una escalera, al pasar por alguna población, etc.
Un día sentí un gran estruendo cercano a donde dormíamos, me incorporé flojamente, aunque preocupado por el gran ruido que sentí. No sabía porqué. Vi que Juan no estaba a mi lado, bajo las viejas mantas, entre los papeles que nos cubrían que a pesar de la noche continuaban tibios. Me incorporé y recorrí por los alrededores en búsqueda de Juan hasta que apareciera. Algo me decía que…, saliendo del callejón que conectaba con la calle principal, pude notar gran alboroto. Mucha gente estaba en círculo en medio de la calle. Habían autos policiales y una ambulancia. Me desesperé al pensar en lo peor y no ver a Juan por ninguna parte. Sabía que la presencia de Juan estaba próxima a mi. Luego de que nadie me diera permiso para acceder al lugar del supuesto accidente, ya sea por mi notable condición animal, o por alguna extraña razón supe que Juan no estaría esa noche entre las viejas frazadas y los papeles con rojos titulares.
Luego de muchos años seguí en aquella ciudad recordando a Juan y nuestros paseos por la urbe, que siempre me dio un Juan que me acompañaba en mis andanzas caninas.
El Juan me encontró un buen día, y nunca más me separé de su lado. Recorríamos las calles como ninguno. Yo encontraba todo inmenso, aunque nunca supiéramos bien por dónde transitábamos. El peligro era variado y estaba presente a cualquier momento, al doblar por una calle, al bajar por una escalera, al pasar por alguna población, etc.
Un día sentí un gran estruendo cercano a donde dormíamos, me incorporé flojamente, aunque preocupado por el gran ruido que sentí. No sabía porqué. Vi que Juan no estaba a mi lado, bajo las viejas mantas, entre los papeles que nos cubrían que a pesar de la noche continuaban tibios. Me incorporé y recorrí por los alrededores en búsqueda de Juan hasta que apareciera. Algo me decía que…, saliendo del callejón que conectaba con la calle principal, pude notar gran alboroto. Mucha gente estaba en círculo en medio de la calle. Habían autos policiales y una ambulancia. Me desesperé al pensar en lo peor y no ver a Juan por ninguna parte. Sabía que la presencia de Juan estaba próxima a mi. Luego de que nadie me diera permiso para acceder al lugar del supuesto accidente, ya sea por mi notable condición animal, o por alguna extraña razón supe que Juan no estaría esa noche entre las viejas frazadas y los papeles con rojos titulares.
Luego de muchos años seguí en aquella ciudad recordando a Juan y nuestros paseos por la urbe, que siempre me dio un Juan que me acompañaba en mis andanzas caninas.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)