Apostatar de sí mismo, caminar por la vida, dándole la espalda al viento de los años.
Cuidando las manos de las arrugas de la indolencia, apostatar del amor del ser humano, camino de los años, fallando en los peldaños.
La crisis del amor se ve en el apostatar del hombre contra Dios, contra su propia razón.
Esqueletos de vidas renegadas de la propia muerte, el hombre hecho un ente figurado por un año o por dos, quizás ya nada exista después del después de la misma vida.
Apostatar al amor maternal que nos cuida en la infancia madura, cuando los granos del cereal se nos caen de la mesa monótona de la vida.
Y llegamos a la primera infanciamirando hacia atrás.
Apostatar de las vidas que vivivmos, ya hace muchos días que fuimos los primeros en ver la dicha de los días, que no fueron.
Renegar y renegar, caminar y caminar.
Acción del simple verbo acompañado del sustantivo hombre.
Apostatar que los vicios nos matan, es matarse a sí mismo por un vicio renegado.
Crisis del amor, apostatar hasta que duela, duela hasta que se ame, amando seguimos luchando.
Esqueleto de la segunda muerte.
Apostatar de la crisis del amor es renegar del amor.
Amor sin amor es amor con amor, aunque suene a paradoja: apostatar.
Apostatar, apostatar, ¡ay!, qué lindo es apostatar.
Apostatemos y apostemos por la crisis del amor, porque cuando se acabe el amor no seremos más que hueso que persiste en la tierra hasta decir: aquí estoy.
Por lo tanto: apostatar...
Cuidando las manos de las arrugas de la indolencia, apostatar del amor del ser humano, camino de los años, fallando en los peldaños.
La crisis del amor se ve en el apostatar del hombre contra Dios, contra su propia razón.
Esqueletos de vidas renegadas de la propia muerte, el hombre hecho un ente figurado por un año o por dos, quizás ya nada exista después del después de la misma vida.
Apostatar al amor maternal que nos cuida en la infancia madura, cuando los granos del cereal se nos caen de la mesa monótona de la vida.
Y llegamos a la primera infanciamirando hacia atrás.
Apostatar de las vidas que vivivmos, ya hace muchos días que fuimos los primeros en ver la dicha de los días, que no fueron.
Renegar y renegar, caminar y caminar.
Acción del simple verbo acompañado del sustantivo hombre.
Apostatar que los vicios nos matan, es matarse a sí mismo por un vicio renegado.
Crisis del amor, apostatar hasta que duela, duela hasta que se ame, amando seguimos luchando.
Esqueleto de la segunda muerte.
Apostatar de la crisis del amor es renegar del amor.
Amor sin amor es amor con amor, aunque suene a paradoja: apostatar.
Apostatar, apostatar, ¡ay!, qué lindo es apostatar.
Apostatemos y apostemos por la crisis del amor, porque cuando se acabe el amor no seremos más que hueso que persiste en la tierra hasta decir: aquí estoy.
Por lo tanto: apostatar...